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Todo lo que necesitas saber del café venezolano

Todo lo que necesitas saber del café venezolano

La mayoría de los venezolanos opinamos que el café, negrito, guayoyito, tetero, marrón o con leche, juega un rol fundamental dentro de nuestro sentir nacional, pero, ¿por qué esto es así? A continuación compartiremos contigo algunos datos que te ayudarán a conocer mucho más acerca de esa semillita que crece bajo nuestros amados suelos y que tanto disfrutamos, gracias a que nos despierta cuando necesitamos un subidón de energía.

¿De dónde viene el café?
Esta planta es originaria de Etiopía, y fue procesada y cultivada por primera vez, no por los etíopes, sino por los árabes, quienes al descubrir diversas formas de cultivarla se encargaron de guardar dicho procedimiento como un gran secreto de la nación.
El café es la bebida que se obtiene a partir de las semillas tostadas y molidas de los frutos de los árboles llamados cafetos, que son arbustos de las regiones tropicales del género Coffea, de la familia de los rubiáceos. Es una bebida altamente estimulante por su contenido de cafeína. Suele tomarse durante el desayuno, después de éste o incluso como única comida.
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Existen más de cien especies que pertenecen al mismo género, pero principalmente sólo dos se usan para la preparación de la bebida: Coffea Arábica y Coffea Canephora. La primera abarca casi tres cuartas partes de la producción mundial y se cultiva principalmente en Centro y Sudamérica, desde México hasta Perú, incluyendo por supuesto a Venezuela.

¿Cuándo llegó el café a Venezuela?

No resulta para nada extraño que según diversas fuentes se documente el hecho de que el café llegó a Venezuela con los primeros misioneros españoles, quienes en 1730 realizaron la primera siembra en el río Caroní.  Dicha siembra fue realizada con semillas que provenían de Brasil, que a su vez eran originarias de Surinam.

 
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¿Cómo se expandió el café por Venezuela?

Más o menos en 1740 este árbol se logró sembrar en ciudades como Caracas, y para los años 80 de este mismo siglo se levantaron en Chacao las primeras plantaciones cafetaleras en la hacienda Blandín. Más adelante la semilla fue abriéndose paso en el país y logró ser sembrada en las haciendas de San Felipe Neri y La Floresta.  Luego el cafeto seguiría expandiéndose por San Antonio, Las Minas y los Valles de Aragua, para después llegar hasta Cumaná y Río Caribe. Finalmente logra asentarse también al occidente, sobre todo en las zonas andinas.
Esta expansión se fue dando poco a poco desde 1730 a 1830, lo cual generó un cambio progresivo y crucial en la cultura productiva venezolana de la época: el cacao dejó de ser el principal rubro de exportación dentro de la economía del país. Este hecho produjo varios cambios socioeconómicos a nivel de producción. Por ejemplo, la reactivación de la agricultura andina y zuliana, siendo la última particularmente interesante por el hecho de haber albergado a los pioneros alemanes. Estos pioneros, durante finales del siglo XIX, controlaron la exportación de café de la zona a través de la fundación de las casas comerciales: Blohm, Breuer, Van Dissel, H Bronhrst y Schon-Willson.

El café durante el siglo XIX

Durante este siglo el café ya había viajado por casi toda Venezuela, asentándose en lugares como Caracas, Aragua, y especialmente los Andes, pero para mediados de estos cien años su precio a nivel mundial no era muy alto. Fue a finales del mismo que éste alcanzó uno más elevado, afectando positivamente a los países que habían evolucionado en el arte de cultivarlo, entre ellos Venezuela.

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El auge del café venezolano

A pesar de que la cultura petrolera comenzaba a hacerse sentir con fuerza,  esto no impidió que a finales del siglo XIX el nuestro café lograra su mayor reconocimiento a nivel internacional, y durante los primeros trece años del siglo XX aproximadamente, Venezuela ocupó varios puestos dentro del top 10 de productores del mundo. Por otra parte, más allá de que el petróleo era ahora lo principal, esto no hizo desvanecer el hecho de que para antes de que comenzara el nuevo siglo siguieran existiendo un gran número de fincas cafeteras, que llegaban a un total de 58.940. Aquella primera semillita de Surinam había logrado expandirse mucho más de lo esperado, dado que la superficie plana superaba las 240 mil hectáreas dentro de la nación.

Algunos últimos datos

Venezuela llegó a ser uno de los primeros cinco productores y exportadores de café a nivel mundial, antes de la era petrolera. Para tratar de consolidar la caficultura nacional, el Gobierno venezolano creó en 1936 el Instituto Nacional del Café.
 
Se conoce como cultivo de café “bajo sombra” a aquel cafeto que se siembra bajo otros árboles, iniciativa que lucha contra la desforestación y promueve la biodiversidad, dado que de esta forma la planta convive con otras de su misma especie sin necesidad de ser desplazadas.